LALI: Un huracán hecho mujer. Revista OHLALA!
















Lali: cómo es la chica de 26 años que se transformó en un ícono del pop nacional

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Un huracán hecho mujer: con pasión por todo lo que hace, un amor que avanza firme y la convicción de ser fiel a sí misma. Fuente: OHLALÁ! - Crédito: Eugenio Mazzinghi. Producción de Bár Midley.

Qué hay detrás de la energía incansable de una mujer? Hay de todo: trabajo, esfuerzo, sudor, días que empiezan muy temprano y terminan muy tarde, una agenda que pareciera explotar de compromisos... Pero en Lali, sobre todo, hay dos cosas como motor: la pasión por lo que hace y la sensación de ser totalmente genuina con ella misma.
La encontramos quizás en el momento más agitado de su año; acaba de lanzar Brava, su tercer álbum solista, con el que arranca una gira por toda la Argentina, sigue grabando Talento Fox, el reality en el que acompaña y estimula a los nuevos talentos de la música, y el mes próximo estrena Acusada en la pantalla grande, una película que significó un gran desafío como actriz.
En tu carrera, ¿sos todo lo espontánea que parecés o le metés cabeza al rumbo que querés seguir?


50 y 50. Soy un 50% de espontaneidad, lo que se me presenta, lo que se me da, posibilidades, crecimientos, y un 50% de reflexión. La música es un claro ejemplo de eso. En un momento tuve que parar la pelota, tenía 19 y venía de la experiencia de Teen Angels. Y estaba un poco confundida. Es que estás ahí, en el medio de DisneyWorld, y todo es espectacular, pero yo me daba cuenta de que no era yo. No había escrito ninguna canción, nada. En ese momento paré y dije: "Quiero hacer mi música, aunque me cueste un huevo". Porque empecé de manera independiente con el primer disco, pero tenía muy claro que yo quería seguir ese camino.
Sos esencialmente musical.
Sí, soy re musical. Todo lo pienso desde ese lugar. Cuando saqué el primer disco fue independiente a propósito. Tenía propuestas de discográficas, pero preferí hacerlo sola para que se respetara lo que quería hacer. Yo sabía que el pop argentino estaba, en algún punto, limitado o explotado por genios como Miranda!, pero aspiraba a ocupar el lugar de la mujer pop que mete el baile y un show. Todos me bajaban de un hondazo al principio, onda "qué pretenciosa"... Y sí, obvio, re. Para mí estaba bueno ser así. Todo lo que ganaba en la tele lo ponía ahí, en la música.
¿Quiénes son tus referentes?
A mí me rigió mucho de chica el universo Queen. El primer CD que tuve, a mis siete u ocho años, fue el Grandes éxitos de Queen, que empieza con "Rapsodia Bohemia". Fue como el primer gran impacto musical, yo venía de escuchar música de niños y de pronto empecé a escuchar gente hablando en un idioma del que no tenía ni la más puta idea y me emocionaba y no sabía ni por qué. Era toda la fuerza de Freddie, esa voz... Y jugaba a ser eso, me ponía chaquetas de mi mamá...
Montabas un personaje.
Claro, era como un actor. Después descubrí a Michael Jackson, otro genio. Y quise ser él y trataba de que me salieran los pasos. Siempre fui muy masculina con los ídolos.
¿Prince estaba?
Vino más de grande, pero sí. Y Destiny's Child también. Sobre todo Beyoncé, que es la número uno, lejos, de la música. La más pionera, la que mejor baila, la que mejor canta, la más sexy... Ella es todo.
Beyoncé dijo: "Si ves un video mío que te rompe la cabeza, en algún lugar de ese video yo sangré"... ¿Vos sentís eso a veces también?
Sí, es tal el cansancio que te da miedo verbalizar porque no querés ser una desagradecida porque te va bien, pero pasa. Lo peor que me puede pasar es no cumplir con algo, tengo ese chip, que a veces es dañino.
¿Sos muy autoexigente?
Sí, estoy tratando de aprender a bajar un cambio. No está mal delegar, si no, terminás jugándola de la superheroína que no sos.
¿Qué estás descubriendo en ese proceso? ¿Cómo se delega bien?
Sobre todo descubro que una tiene un ego enorme, porque vos pensás que nadie lo va a hacer como vos y eso es mentira. Nadie va a hacer como vos lo que tiene que ver netamente con tu impronta. Ahora, cosas del laburo, ¿cuánto mejor me saldría a mí sentarme a editar algo que puede hacer un editor que está menos cansado que yo, es más talentoso que yo y sabe más del programa que yo? ¡Lo va a hacer mejor!
Sin embargo, se te ve muy normal, muy terrenal...
Es que el ego no lo veo como algo malo. El ego tiene mala prensa. Para mí no es malo, al contrario. Mientras no estés dañando a nadie... Es fácil bardear el ego, pero es también muchas veces lo que te empuja para adelante. Yo hago las fotos y el ego está al frente, porque quiero salir bien, porque tengo que cumplir con seis personas que están mirando para que salga bien. El ego está por delante, después se terminan las fotos y lo guardo en un rincón y sigo con la vida. Yo me peleo cero con el ego.
¿Naciste así, con esa energía?
Nací así, ¿podés creer? Pobres mis viejos, era una niña con mucha energía. Pero me dice mi vieja que también era muy para adentro, que a veces me quedaba quieta mirando un muñeco. Supongo que tiene que ver con mi imaginación. De todo yo me imaginaba algo: probablemente estuviera viendo el muñeco moviéndose, bailando.
¿Ellos te alimentaron ese deseo? ¿Te incentivaron?
No de una manera especial. Me dejaban ser. Te diría que hasta que no empecé a trabajar de lo mío no registraban tanto que a mí me gustaba mucho eso. Era como una nena más a la que le gustaba bailar y cantar. El resto era jugar en la vereda, con la vecina que te mandabas una cagada y se lo contaba a tu mamá, que vos sabías quién era todo el mundo y todo el mundo sabía quién eras vos...
¿Hay algo que extrañes de esa vida de barrio?
No sé si extraño algo de esa vida... Está todavía, no es que se me fue esa sensación. Creo que la familiaridad que una puede tener con alguien que no conoce, como con ustedes dos, viene de eso. En mi disco anterior está la canción "Soy", que habla de mi infancia y dice: "Soy lo que busqué vivir, lo que siempre inconscientemente sentí". Soy yo, con mis mierdas y mis cosas buenas. Te puede gustar más o menos, pero yo soy lo que ves.
¿Cuál fue tu desafío más grande para hacer Acusada? Porque tocaste otros colores tuyos, no es la Lali que solemos ver...
Para mí el desafío más grande fue soltar el control. No miré nunca una escena después de hacerla, algo raro en mí. El director, Gonzalo Tobal, me decía: "Poné la mano acá", y aunque a mí me parecía que era raro, yo lo hacía. Era la primera vez que, de verdad, me entregaba a un trabajo al 100%. Era tan nuevo que no quería pecar.
¿Y lo disfrutaste?
Mil. Lo re disfruté. No sé cuál será el resultado, la gente lo dirá cuando vaya al cine, pero el hecho laboral fue muy rico en ese sentido.
Maquilló: Maru Venancio con productos Dior. Peinó: Ana Veloso para Mala Peluquería. Agradecemos a Lucas Vázquez y Matías Pla por su colaboración en esta nota.








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